Cuidado y salud

Cómo cortar las uñas de tu gato sin pelear con él

La mayoría de las batallas con las uñas no son por el corte en sí, sino por cómo se sostiene al gato. Acá el paso a paso completo.

Primer plano de la pata de un gato

Por qué conviene cortarlas, aunque tu gato rasque un rascador

Rascar afila y marca territorio, pero no acorta la uña de forma pareja. Uñas muy largas pueden encarnarse en la almohadilla (especialmente en gatos grandes o mayores que rascan menos), engancharse en telas, y hacer más daño sin querer durante el juego. Cortarlas cada 2-3 semanas es suficiente para la mayoría de los gatos.

Antes de empezar: elegí el momento

Nunca empieces con un gato alterado o recién jugado. El mejor momento es cuando está relajado o adormilado, idealmente después de comer. Sostenelo en tu falda o en una superficie estable, nunca boca arriba forzado si no lo tolera así.

Cómo presionar la pata (sin pelear)

Presioná suavemente el centro de la almohadilla con el pulgar por arriba y el índice por abajo — esto extiende la uña de forma natural, sin necesidad de forzar el dedo. Si tu gato retira la pata con fuerza, no insistas en ese momento: es preferible cortar 2-3 uñas por sesión en varios días que forzar las 18 de una sola vez y generarle rechazo a todo el proceso.

Dónde cortar: la parte clave

Mirá la uña a la luz: vas a ver una zona rosada en la base (el "quick" o vena), que tiene vasos sanguíneos y terminaciones nerviosas. Cortá solo la punta blanca y curva, dejando al menos 2mm de margen antes de llegar a la zona rosada. Si por error llegás a cortar la vena, no entres en pánico: sangra bastante pero no es grave, apretá la punta con una gasa o con polvo hemostático (o harina común si no tenés otra cosa a mano) unos minutos hasta que coagule.

Resumen rápido

Si tu gato es extremadamente difícil de manejar para esto, un veterinario o una peluquería felina pueden hacerlo de forma segura y rápida — no hace falta que sea siempre en casa.